¡Tú Eres Valioso para Dios!

¿Alguna vez has sentido que no tienes ninguna habilidad en particular y que, por lo tanto, eres “bueno para nada”, porque no tienes nada valioso que aportar? ¡Dios ve las cosas de una manera muy diferente!

La inspiración para este escrito vino de esta interesante cita:

 La sociedad actual se caracteriza por la orientación al logro y, en consecuencia, adora a las personas exitosas y felices.  Y en particular adora a los jóvenes.  Prácticamente ignora el valor de todos aquellos que son de otra manera, y al hacerlo difumina la diferencia decisiva entre ser valioso en el sentido de dignidad y ser valioso en el sentido de utilidad.

Viktor Frankl, Man’s Search for Meaning  (El Hombre en Busca de Sentido)


Lo que el autor está diciendo es que cada ser humano tiene valor, no en función de lo que puede aportar a la sociedad, sino simplemente ¡porque es un ser humano!

La distinción es importante.  Hoy día, el culto al valor de una persona basado ùnicamente  en su contribución permea de manera inconsciente muchos aspectos de nuestra vida:  En deportes lo llaman MVP (jugador más valioso).  En el cine, los premios “Oscar”.  En las empresas, “Empleado del Mes”.  Los que hacen contribuciones notables a la humanidad son distinguidos con un premio Nobel. 

Por favor, no me malentienda.  De ninguna manera estoy en contra de los que nos han inspirado o  han hecho este mundo un lugar mejor con su desempeño estelar.   Lo que estoy diciendo es que nuestro valor intrínseco como ser humano no depende de ello.  
Dios dice que tú eres valioso:  

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

 Mateo 6:26

Y porque eres valioso para él, Dios se interesa en ti.  Pero su interés no se base en lo que puede sacar de ti, sino simplemente porque fuiste creado a su imagen y semejanza.  Más importante aún, Dios demostró lo valioso que somos para él con hechos: 


Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.  Romanos 5:8
Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.  2 Co. 8:9


En marcado contraste, observe como Satanás, el enemigo de nuestras almas, trata a los suyos.  Tomemos el caso de Judas.   El traidor les hizo el “mandado” a los principales sacerdotes al servir  “en bandeja de plata” a Jesús, entregándolo espaldas del pueblo.  (Lucas 22:3-6)

Pero una vez que estos malvados sacerdotes consiguieron lo que querían, ¿cómo lo trataron?

Entonces Judas… viendo que [Jesús] era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó. 

Mateo 27:3-5

¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! ”  ¡Así es como el diablo paga a los que le sirven bien!  ¡Para él, eres valioso solo mientras le seas útil!   Sólo le importa sacarte el jugo para luego desecharte como “chupón” de naranja.

¡Qué diferente es servir al Dios de amor!  ¡Qué diferente es servir al Dios que nos dice “…  No busco lo vuestro, sino a vosotros…”!  2Co. 12:14


Pero ahora veamos la otra cara de la moneda:  

Así como Dios nos ama por lo que somos y no por lo que puede sacar de nosotros, ¿no deberíamos nosotros también amarlo a él de la misma manera?  ¡Cuántas veces lo buscamos por algún favor que queremos obtener:  sanidad, trabajo, una pareja, poder,  “bendición”,  “unción”,  etc, etc!  (Juan 6:26)  ¿Pero cuántas veces lo buscamos a Él por Él? 


Nuevamente, no me malentienda: No estoy diciendo que nunca debemos acudir a Dios para suplir nuestras necesidades, pues de hecho, Él nos invita que lo hagamos (Lucas 11:9).  Pero algo falta en una relación donde una de las partes sólo se acerca  para obtener algo de la otra.  Piénsalo: ¿Cómo te sentirías si tu hijo sólo viniera a ti cuando quiere dinero? 


Moisés lo tenía claro cuando dijo:

 Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.  ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?  

Éxodo 33:15-16


¡Para Moisés la presencia de Dios simplemente no era negociable!   En efecto, estaba diciendo: no quiero bendición, no quiero milagros, no quiero unción, no quiero poder, ni riquezas, ni influencia, te quiero a ti, Señor!

Señor:  Gracias, por el valor que ves en mí.  Una vez más, reitero mi compromiso, gozoso, de ser tú “esclavo”!   Yo puedo entregarme plenamente a un amo que me ama porque ve que algo de valor en mí, no simplemente porque le soy útil por el momento!  Ayúdame también a amarte así.  AMÉN.

Les invito a meditar en la letra de esta hermosa alabanza:  PORQUE TU ME AMASTE

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