Si No Estás Creciendo Algo Anda Mal. Aquí Está La Solución.

Una de las características que distinguen a los seres vivientes es que crecen y se multiplican.

Si un árbol está creciendo, floreciendo y dando buenos frutos, sabemos que todo va bien. Por el contrario, si no crece, no fructifica o no da frutos buenos, sabemos, sin lugar a dudas, que algo anda mal. (Luc. 6:43).  

Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.  Lucas. 13:6-9

En resumen, según el Señor, lo que hay que hacer para retornar a la senda del crecimiento es: diagnosticar, abonar, darle tiempo y re-evaluar. Veamos cada uno:

1. Diagnosticar: cavar para llegar a la raíz del problema.

Si un árbol no está dando frutos, el problema no está en las hojas o en las ramas.  Está en la raíces.  Para eso hay que excavar para sacarlo a flote y poner al descubierto las causas que impiden el fruto.  A veces pueden actitudes y emociones negativas internas que actúan como parásitos como lo ilustra muy bien esta caricatura: 

Abonar: darle recursos suplementarios.

A veces la falta de crecimiento se debe a que la tierra simplemente no aporta los nutrientes que el árbol require para crecer y fructificar. En esos casos, la solución es simple: darle abono con los ingredientes necesarios. De igual manera, a menudo nuestro crecimiento personal se ve estorbado porque no estamos en un ambiente que propicia el crecimiento. En su libro Las 15 Leyes Invaluables del Crecimiento, John Maxwell afirma que la mayoría de las personas no tienen un entorno que estimula el crecimiento. Un ambiente donde el crecimiento es valorado, modelado y esperado. En esos casos, es necesario ser deliberado en traer “abono” de afuera.

Darle tiempo: un periodo razonable para ponerse a par.

Los cambios duraderos no ocurren de la noche a la mañana. Esto se debe a que para que el cambio sea permanente no sólo debe haber un cambio en las circunstancias externas sino también en las creencias internas. ¡Hay una diferencia entre cambio y transformación! Cuando Israel salió de Egipto hubo un cambio en sus circunstancias: ¡ya no eran esclavos! Pero para la mayoría, la mentalidad de esclavos nunca salió de ellos y por eso nunca llegaron a la tierra prometida.

Re-evaluar: ¿respondió al tratamiento? ¿NO? ¡Córtalo

Hay veces en que aun dándole “abono” y tiempo, la situación sencillamente no mejora. En esos casos hay que armarse de coraje y hacer un corte definitivo con la situación, y rehusar dedicarle más recursos.

El poder del apoyo. Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.  Ecl. 4:9-10

El poder del apoyo.
Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. Ecl. 4:9-10

Una cosa es saber lo que hay que hacer, otra es tener los recursos internos para hacerlo. A veces, necesitamos ayuda. Esto es especialmente cierto si hemos estado estancados por mucho tiempo. Aquí es donde entra el poder del coaching. El apoyo de un coach puede traer una perspectiva diferente y una energía que te puede ayudar a navegar por las aguas turbulentas del cambio necesario para salir adelante y retornar a la senda del crecimiento.

Veamos como un coach te puede ayudar en cada uno de los pasos mencionados arriba

  1. Un coach te puede ayudar a sacar a flote las causas internas y externas que impiden tu crecimiento.   
  2. Un coach te puede proveer una estructura de soporte que te dé el ánimo y aliento que necesitas para fructificar.
  3. A través del proceso de rendición de cuentas, un coach te puede proveer la motivación (energía) que necesitas para mantenerte alentado en el tiempo hasta que el nuevo estilo de vida se vuelva un hábito en tu vida.  
  4. Tenlo a mano y fácilmente accesible, de modo que puedas encontrarlo rápidamente sin tanto esfuerzo. Hoy día, con la tecnología al alcance de todos, esto bastante fácil de lograr si se requiere. ¡Te aseguro que valdrá la pena!

¿Qué hay de ti? ¿Estás creciendo? ¿Hay frutos buenos? ¿Consistentemente? ¿Hay algo que estorba? ¿Tienes a alguien en tu esquina que te dé apoyo?


Esta es mi oración por ti:

“Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios“. Col. 1:10.

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