
“Dios me dijo que te dijera…”
Probablemente todos hemos escuchado esas palabras alguna vez.
Tal vez vinieron de una persona bien intencionada. Quizás de un líder espiritual. O incluso de un amigo sincero que estaba convencido de que Dios le había dado un mensaje para nosotros.
Pero surge una pregunta importante:
¿Qué debemos hacer cuando alguien afirma hablarnos de parte de Dios?
El peligro de prestar nuestra conciencia a otra persona
Existe una diferencia entre recibir consejo y entregar nuestra responsabilidad de discernir. Dios puede usar a otras personas para animarnos, corregirnos, advertirnos o confirmarnos algo. Vemos ejemplos de esto a lo largo de la Biblia. Sin embargo, Dios nunca espera que suspendamos nuestro juicio espiritual simplemente porque alguien pronunció las palabras: “Dios me dijo”.
Cuando eso ocurre, corremos el riesgo de confundir la voz de Dios con la opinión de una persona. Y esa es una diferencia enorme.
Dios guía, pero no controla
Observe cómo Dios trata a sus hijos en las Escrituras: Él guía. Él convence. Él corrige. Él confirma. Pero no manipula. La voz de Dios produce convicción, no coerción. La dirección de Dios genera fe, no intimidación. Cuando alguien intenta presionarnos usando la autoridad de “Dios me dijo”, debemos proceder con cautela.
La Biblia nos manda a examinar
La repuesta bíblica no es aceptar todo ciegamente ni rechazarlo automáticamente. La reacción bíblica es examinarlo.
La Escritura advierte: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios” (1 Juan 4:1).
También nos exhorta: “Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21).
Dios espera que pensemos, evaluemos y discernamos.
La fe bíblica nunca es credulidad ciega.
¿Qué hacer cuando alguien dice: “Dios me habló para ti”?
Considere estos cuatro pasos prácticos:
- Llévelo a Dios en oración
Ore sinceramente: “Señor, si esto viene de Ti, confírmalo. Si no viene de Ti, muéstramelo.” No tenga miedo de esperar. Dios no está apurado.
- Compárelo con la Escritura
Dios jamás contradice Su Palabra o Su carácter. Cualquier mensaje que contradiga claramente las Escrituras puede descartarse inmediatamente. La Biblia sigue siendo nuestra autoridad final.
- Permita que el tiempo haga su trabajo
Muchas veces la verdad se confirma con el paso del tiempo. No toda decisión requiere una respuesta inmediata. El apuro suele ser mala consejera.
- Busque consejo sabio
No personas que intenten controlar su vida. Si no creyentes maduros que te ayuden a acercarte más a Dios, no a depender más de ellos.
Cuando Dios realmente habla
Cuando Dios dirige a Sus hijos, el resultado no es esclavitud sino libertad. No nos sentimos manipulados. Nos sentimos guiados. No nos sentimos controlados. Nos sentimos llamados. La voz de Dios nos conduce a Su presencia, fortalece nuestra fe y produce una confianza tranquila que descansa en Él.
Por eso, la próxima vez que alguien diga: “Dios me dijo que te dijera…”, no se deje intimidar por el lenguaje espiritual.
Escuche con respeto. Ore con humildad. Examine cuidadosamente.
Y recuerde: Dios es perfectamente capaz de confirmar Su voluntad a aquellos que sinceramente desean obedecerle.
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