¡Desafía tus Limitaciones!

¿Alguna vez te has encontrado en una situación difícil, por largo tiempo, sin vislumbrar alguna esperanza de salida?  ¡La historia a continuación puede renovar tus esperanzas!

En el tercer capítulo de Hechos tenemos el relato de uno de los milagros más asombrosos en la Sagrada Escritura:  la completa sanidad de un hombre cojo de nacimiento.  El clímax de la historia ocurre cuando Pedro le dice al cojo: 

No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.  

Hechos 3:6

Alguna vez te has preguntado, como yo:  ¿qué fue lo que Pedro le dio al cojo?  El apóstol dijo: “pero lo que tengo te doy”, así que tiene que ser algo transferible, como el dinero:  algo que Pedro tenía, pero el cojo no.  ¿Qué sería?

A primera vista, diríamos que lo que Pedro le  dio al cojo fue la sanidad.  Caso cerrado.  ¿Verdad? Nop.  No tan rápido.  No fue sanidad, porque más adelante el propio Pedro le dice a la multitud asombrada:  

…¿Por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste?  Hechos 3:12

Aunque obviamente Pedro fue el instrumento, él mismo reconoce que no fue nada en él lo que produjo la sanidad del cojo. 

Antes de buscar la respuesta, analicemos por un momento la situación del cojo:  

  • Estaba en una situación difícil: completa dependencia de otros.  Era cojo de nacimiento y dependía de otros que lo llevaran al templo para mendigar.  También  dependía totalmente de las limosnas para sobrevivir día a día. 
  • Llevaba mucho tiempo en esa condición: tenía más de 40 años de edad (Hch. 4:22) así que era el único estilo de vida que conocía.
  • No tenía esperanza de algo diferente:  ¿Qué esperaba el cojo de ese día? Lo mismo que ayer y lo mismo que antes de ayer:  Una limosna de éste, alguna dádiva de otro.  Lo mismo de la semana pasada, y el mes pasado y el año pasado… Con suerte, quizás alguien sería extra generoso ese día.  Pero en esencia ¡más de lo mismo!

Si alguien le hubiera dicho al cojo que intentara hacer algo diferente con su vida, probablement  respondería: “No puedo. ¿No ves que soy cojo de nacimiento?”

¿No eso cierto también de nosotros?  Surge una buena oportunidad de “echar pa’ lante”, como decimos en buen panameño, y lo rechazamos diciendo: “No puedo. ¿No ves que tengo tal o cual limitante?”

Quizás, como el cojo, has vivido tanto tiempo con esa limitación que has perdido toda esperanza de superarla.  ¡No te rindas, sigue leyendo!

Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado aéste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros. 

Hechos 3:16

¡Pedro le transfirió al cojo la fe para intentar algo que nunca había hecho antes!

¡Dios obra donde hay fe! (Heb. 11:6)  Nótese que Pedro no oró por él; simplemente le ordenó:  “¡Levántate y anda!” Y lo respaldó tomándolo de la mano y levantándolo. 

Pudiéramos decir que Pedro le “prestó” un poquito de su fe al cojo para ayudarlo a quitar sus ojos de sus limitaciones y enfocarlos en el Dios todopoderoso para quien NADA es imposible (Lc. 1:37).  

Hoy yo quiero “prestarte” un poquito de mi fe.  Yo creo que Dios quiere y puede intervenir en tu caso, y a tu favor si se lo permites.  ¿Cómo puedo estar tan seguro? ¡Porque Cristo vino para esto mismo!  Para el sermón inaugural de su ministerio, Él leyó este texto: 

El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos,Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos… Lucas. 4:18

Al terminar de leer dijo:  Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

¿Qué significa esto para ti?

  • ¿Eres “pobre”? ¿Tienes alguna necesidad?  ¡Cristo tiene buenas noticias para ti!
  • ¿Está quebrantado tu corazón?  ¡Cristo vino a sanarte!
  • ¿Estás cautivo en la celda de algún atadura emocional o espiritual? Cristo ha dado la orden a tu favor: ¡Suéltenlo!
  • ¿No puedes ver?  Cristo es la luz del mundo, ¡no tienes que andar más en tinieblas!
  • ¿Te sientes oprimido?  No más:   ¡Eres libre!

No importa cuales sean tus limitaciones o por cuanto tiempo las has tenido o cuan desesperanzado te sientes: la voz de Cristo para ti es:

 “¡Levántate y anda!”  

¡Desafía tus limitaciones!

 ¡Bendiciones!

Wesley Jones

1 Comment

  • Antolino Herrera
    Posted September 16, 2020 11:29 pm 0Likes

    Muy buenas tardes Wesley. He leído tu mensaje y me pareció muy bueno, sobre todo por la forma en que comunicaste a los lectores, la finalidad del mismo.

    Gracias Wesley, a mi me sirvió, para tomar decisiones en ese momento. Muchas gracias.

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