¿Alguna vez has experimentado una puerta cerrada en tu cara?  Viste algo que te pareció muy bueno: una excelente oportunidad de negocio, una relación con una persona espectacular, el empleo de tus sueños, etc.  Pero de repente la puerta se cerró violentamente y todo se vino abajo  ¡sin explicación alguna!  ¿Duele verdad?
 
¿Alguna vez te ha pasado que te toca un día en que todos los semáforos que encuentras están en verde?  ¿No es verdad que sientes como que Dios está contigo y te respalda? Pero al día siguiente, cada semáforo que encuentras está en rojo y ¡sientes como que todo el Universo conspira contra ti!
Nos guste o no, tanto las puertas abiertas como las cerradas, las luces verdes y las rojas, son parte de la vida y tenemos que aprender a lidiarlas. 
 
¿Cómo debemos manejar las puertas cerradas en nuestra vida?
¡La clave es entender que Él es el que tiene la llave!  Tanto las puertas abiertas como las cerradas son parte de la voluntad de Dios para nosotros al guiarnos.  
Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre.  Apocalipsis 3:7
Dios está en control.  Él tiene la llave.  Es el que abre puertas que nadie puede cerrar y él que cierra puertas que nadie puede abrir.  El mismo Dios que abre puertas es el mismo que las cierra.  
 
Dios cierra las puertas porque tiene algo mejor para nosotros 
No podemos ver lo que Dios ve.  Parte de lo que es la fe es creer que Él sabe lo que es mejor para nosotros.  Sus planes son mejores que los nuestros (Isa. 55:8-9).
 
Tú y yo no podemos ver el futuro, pero Él sí.   Él puede ver lo que va pasar dentro de 5 min, 5 meses, 5 años ó 50.   Hay veces que Dios cierra una puerta porque quiere protegernos de algo.  Él puede ver que esa persona, sin la cual tú crees que no puedes vivir, más adelante te hará la vida “de cuadritos”.  Él puede ver que ese trabajo que se ve tan bueno ahora, te va a mantener estancado.   Él puede ver que que esa oportunidad que pareciera que te va hacer tan feliz, después va a ser una fuente de enorme frustración. 
 
Hay veces que Dios cierra la puerta porque él tiene algo mejor para ti.  Hay veces que Dios cierra la puerta porque tu fe es muy pequeña: si Él te da eso que estás pidiendo te conformarías y te perderías algo mejor que Él tiene planeado para ti.  Hay veces que Dios cierra la puerta porque no es el momento oportuno para ti o para las otras personas que tienen que ir contigo.  
 
¿Cómo debemos responder ante una puerta cerrada?
1) ¡No te quedes mirando la puerta cerrada ni mucho menos trates de forzarla!
Cuando estás enojado, frustrado, triste o deprimido, en esencia tu enfoque está en la puerta cerrada.  Es humano llorar por una decepción o una tragedia pero ¿hasta cuándo?  Llega un momento en que es necesario superarlo y avanzar.  Cuando Dios cierra una puerta significa que lo que estaba al otro lado no era para ti.  Quedarte mirando la puerta cerrada no te permitirá ver la que Dios está abriendo. 
 
2)  No trates de entender todo.  
De Jehová son los pasos del hombre; ¿Cómo, pues, entenderá el hombre su camino? Prov. 20:24.  
No lo vas a entender todo.  Ahora vemos en parte (1Cor. 13:12).   Algunas cosas sólo se pueden entender mirando hacia atrás.   Pero, créeme: un día vas a mirar atrás y sonreír. 
 
3) Mantén una actitud positiva de fe. 
Cuando una puerta se cierra se abre otra.  En vez de desalentarnos, podemos mantener la fe, sabiendo que Dios está en control.  Dale gracias sabiendo que si Él cierra una puerta es por nuestro propio bien.  Ya sea porque tiene algo mejor o porque quiere evitarnos algún mal más adelante. Cuando tienes esta perspectiva podrás agradecer a Dios tanto por tus puertas cerradas como por las abiertas. 
 
En resumen  
Dios es el Dios de las puertas abiertas y las cerradas.  Cuando Él cierra una puerta es porque quiere abrir una mejor para ti.  Él nunca te quitará algo que sea bueno para ti (Sal. 84:11).  ¡Quizás no lo entiendas ahora, pero un día le darás gracias a Dios por esa puerta cerrada! ¡Él sabe lo que está haciendo!  
 
¿Qué debes hacer?  ¡Deja de mirar la puerta cerrada!  No trates de entender todo. Sigue confiando.   Que tu oración sea: 
 
“Señor: Estoy orando por una puerta abierta.  Si sucede bien. Si no, también.  Sé que tienes algo mejor para mí.  Confío en ti.  No se haga lo que yo quiero, sino como tú quieres.  Tú tienes la última palabra”.   
 
Recuerda: las puertas cerradas son tan importantes como las abiertas. 
 

¡Bendiciones!

Wesley

¿Cómo has superado las puertas cerradas en tu vida? Postea tu comentario abajo.

1 Comment

  • Aisha Santiago
    Posted October 21, 2020 11:16 pm 0Likes

    Amen let the doors close and let Gods will be done

    Amen

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