Como confrontar con coraje

Imagine que eres un buzo profesional y que un día un enorme de tiburón de más de 4 m viene directamente hacia ti.  ¿Qué harías?
Esa pregunta se le hizo a Andy Casagrande,  un camarógrafo responsable de impresionantes imágenes de grandes y agresivos tiburones blancos.  Su respuesta fue sorprendente: ¡nadar directamente hacia el tiburón con su cámara!  Eso parece desencadenar una reacción defensiva instintiva en los tiburones. Según Casagrande, “La realidad es que si no actúas como una presa, no te tratarán como tal”.
No sé de ti, pero confrontar a otros es una de las cosas más difíciles para mí.   (¡A veces creo que preferiría confrontar al tiburón!).  Pero he aprendido que confrontar bien es esencial.  Primero, por que es un acto de amor, como lo vemos en esta poderosa cita:
Nada es más cruel que la indulgencia que abandona a otros a su pecado.  Nada es más compasivo que la severa reprensión que llama a otro… de vuelta del camino del pecado.  – Dietrich Bonhoeffer
Como dice Proverbios 27:6: Fieles son las heridas del que ama…
Y segundo, porque aprender a confrontar bien es crucial para el éxito.
“Nunca he conocido ni observado a una persona que ha dejado una estela verdaderamente exitosa que no confronte bien.  Los que no confrontan dejan mucho éxito sobre la mesa y también muchos líos a su paso”.
Esta frase del Dr. Henry Cloud en su libro, Integridad, el Coraje para enfrentar las Demandas de la Realidad, me hizo despertar a necesidad de aprender a confrontar y a hacerlo bien.  Quiero compartir lo medular de lo que he aprendido:
Por lo general, tenemos la tendencia a adoptar dos actitudes hacia la confrontación: huir o pelear;  pasiva o agresiva.    La pasiva, busca evitar a toda costa el conflicto tratando de agradar a la otra persona.  La agresiva, busca superar el conflicto dominando a la otra persona para conseguir lo que quiere.   Ambos son destructivos.  La persona pasiva elude problemas que necesitan ser lidiados y la  agresiva hace que los problemas se escondan al crear una atmósfera de temor.
Afortunadamente, existe una alternativa.  No tenemos que escoger entre dos extremos malos.  Podemos escoger ser asertivos.  Ser asertivo significa ser confiado y directo al reclamar mis derechos, presentar mis deseos o expresar mis puntos de vista de manera constructiva, sin devaluar las necesidades y deseos de la otra persona.
Ser asertivo es decir la verdad con amor.  Es enfrentar el problema de una manera que preserve la relación y la persona.   Es entender que el enemigo es el problema no la otra persona, por lo tanto soy duro con el problema y suave con la persona.  No es “tú contra mí” sino “tú y yo contra el problema”.  Confrontar = volver la cara hacia el problema.  Es nadar directamente hacia el tiburón.
El Señor Jesús es nuestro modelo:  Él estaba lleno de gracia y verdad (Jn.1:14).  Una y otra vez vemos en las Escrituras como él confrontaba a las personas con su pecado pero sin destruirlas como en el caso de la mujer sorprendida en adulterio ( Jn.8:11 ).
Iniciar una confrontación requiere tres cosas:  coraje, gracia y verdad:
  • Coraje para tomar la iniciativa de enfrentar el problema.  2Tim.1:7
  • Gracia para buscar el bienestar de la otra persona y preservar la relación. Gal. 6:1, Mt. 18.15.
  • Verdad  para comunicar claramente y sin ambigüedades lo que espero usando declaraciones en primera persona: “Me siento _______ cuando tú ________ porque  ________.  Lo que quiero es ______.”
Advertencia:  Esta fórmula funciona.  Pero si has estado por largo tiempo en una relación con una persona  acostumbrado a manejar las confrontaciones con un estilo agresivo, puede que necesites apoyo.  No temas buscar la ayuda de un amigo de confianza o coach.
Esto es un resumen de lo que he aprendido.  ¿Y tú, cómo manejas la confrontación? Déjame tus comentarios.
¡Bendiciones!
Wesley
¿Y tú, cómo manejas las confrontaciones?  ¡Déjame tu comentario!

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